po(i)ética del oir

El acento , el énfasis y el furor hermenéutico puesto en “la escucha” derivado en partes igual de nuestra cultura psicoanaliticocéntrica y el Schafferianismo practicado por estas tierras, al que, reconozco , adhérí por mucho tiempo,  mas del deseable, me han  impedido comprender   mi modo propio de recibir  y procesar la música.

Hace muchísimas décadas ya , había escrito un pequeño poema, que comenzada diciendo  “Escuchar música como quién mira fuego” . No me daba cuenta en ese momento, que el poema , en si era todo un programa, que describía mi modo de estar en la música.

Para recibir la música No tenemos porqué normalizarnos, ni coincidir , ni compartir categorías que no experimentamos vivencialmente.aunque la educación haga todo lo posible para eso.

Escuchar música como quien mira fuego , es sencillamente oir.  Y oir no necesariamente es un acto de menor jerarquía que escuchar. En nuestras tierras, en las que tenemos diferenciado el ser del estar, oír habla mucho mas de un compromiso existencial que el acto de   escuchar, siempre dirigido hacia blancos definidos.

La escucha   está especialmente dotada mas que para desentrañar unidades y posibilitar el entender (entendre) , pero si estamos existencialmente  junto con la música, no es necesario desentrañarla, ya que somos con ella.

Un hermoso libro , llamado L’ ordre caché de l’ art , de Ehrenzweig  me ha allanado la comprensión de ésta idea.

Y qué del ob audire, del oír como obedecer, tan desarrollado en “El odio a la música” ? Probablemente el ob audire de Quignard se recubra mucho mas con el  verbo escuchar en español que con el verbo oir. Escuchar , es usar el oído como un ojo , pero oir, además de ser el inverso del río , tiene la forma del pabellón de la oreja, la forma de un laberinto. Si una mujer nos dice “escuchame” seguramente no será mas que para comunicarnos un malestar, en cambio si nos dice oíme, estaremos seguros que nos está invitando a recorrerla, sin tiempo.

Qué si no hay objetos que desentrañar? que si no hay gestalts preponderantes? qué si percibimos borrosamente , pero eso que percibimos está tremendamente cerca de lo dicho? que si nuestro oído traspasa el sonido y atiende a otra cosa a la que sólo accedemos desenfocandonos de los objetivos y del procesamiento de información? qué si la enseñanza/aprendizaje de la música es lo que nos lleva más lejos de su propio sentido?   mi  poema terminaba diciendo : algunos sonidos podrán perderse, en ellos podemos poner una cara,  el silencio… o simplemente vacío.

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